21 de juny de 2007

l'església acomiada Altafulla

L'església acomiada Altafulla:

Article sencer: http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2002/05/23/hoy/pdf/Portada.pdfhttp://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2002/05/23/hoy/pdf/Portada.pdf

Buscant informació sobre el poble n'he trobat una que m'ha cridat l'atenció.
Resulta que a Panamá, fins fa cinc anys, perquè el van assassinar, va viure un capellà anomenat Altafulla. La història de Jorge Altafulla no deixa de ser sorprenent.

Tria de premsa:
Panamà, 22 de mayo de 2002

Gracias monseñor Jorge Altafulla.

Ahora que mataron a monseñor Jorge Altafulla prefiero buscar consuelo en su vida, y no en las razones de su muerte. Porque, en caso de que la policía y los investigadores den con el asesino, no creo que se encuentre explicación para que alguien acabe con una mente brillante e instruida. Será siempre inexplicable la pérdida de un buen pastor. De Jorge Altafulla vale la pena hablar.

Quiero referirme a él, porque he escuchado a gente hablar de “las extrañas circunstancias de la muerte del padre”, cuando la delincuencia y la violencia en Panamá no tienen nada de extraño. Yo diría que la cotidiana violencia cobró la vida de un hombre poco común. Seguramente no soy el más apropiado para decir demasiadas cosas de él. Porque él reunía muchas características que hacían difícil conocerlo completamente. Allá en San Miguelito aprendimos a quererlo a pesar de su carácter reservado y del tono elevado de sus palabras. Una vez le escuché decir que el sentimiento es solo una parte de la dinámica del amor. Decir eso en San Miguelito tiene su mérito, especialmente por la personalidad tremendamente cálida y afectuosa que caracteriza a la gente de la parroquia....

...Su nombramiento como obispo por parte del papa Juan Pablo II, reconoció su dedicación sacerdotal y sus conocimientos. Recuerdo todo el regocijo y fiesta que generó su designación en Cristo Redentor. Durante los años de verdadera crisis económica a finales de los 80, animó a hacer las ollas comunes y las acciones de solidaridad con los más pobres. Lo recuerdo por su sinceridad al hablar. Se situó en medio de las diferencias políticas evidentes en San Miguelito, durante y después de la invasión en momentos de tensión e incomprensión. También lo escuché decir que el sacerdote no busca aplausos....

...Me sorprendió escuchar a monseñor Altafulla decir que desde el catecumenado, la búsqueda de Dios es un camino hacia abajo. Que es una búsqueda en lo más hondo y profundo de nuestro interior, un encuentro crudo con todo lo que somos por dentro, todo... Si voleu accedir a l'article d'aquest periodista de Panamà.

http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2002/05/22/hoy/opinion/566156.html


Uns dies després de la publicació de l'article es detenia el presumpte autor de l'assassinat de Jorge Altafulla.

Marcos Manjarrez Davis confesó que asesinó al sacerdote Jorge Altafulla porque éste lo llamó “negro” y le truncó sus esperanzas de ser sacerdote, según la declaración indagatoria del imputado leída en el juicio que se inició ayer en el Segundo Tribunal de Justicia. Manjarrez declaró que el día de los hechos cuando le pidió a Altafulla que lo atendiera, éste le dijo de forma grosera: “todos ustedes los negros son la misma vaina” y agregó que luego el religioso intentó golpearlo.


El proceso penal contra Manjarrez dio inicio ayer en horas de la tarde ante un lleno completo en la sala de audiencias del Segundo Tribunal, luego de conformarse el cuerpo de jurados que quedó integrado por cinco mujeres y tres hombres. El ex seminarista vestía un pantalón oscuro, una camisa azul y un abrigo amarillo. En todo momento mantuvo su vista fija en el jurado de conciencia. Dentro de la declaración indagatoria de Manjarrez que se leyó en el tribunal, el acusado dijo que antes de intentar hablar con Altafulla dentro de la iglesia de Guadalupe, repartió estampillas de la virgen a varias personas, luego rezó un rosario. Cuando se encontró con Altafulla este lo ignoró, pero luego lo siguió hasta su habitación dentro de la iglesia y lo encontró acostado frente al televisor.

Dijo que cuando intentó hablar con el sacerdote por segunda ocasión éste le dijo: “todos los negros son la misma vaina” e intentó golpearlo. Fue entonces, agregó Manjarrez, cuando sacó un cuchillo que había tomado fuera de la iglesia y se lo mostró al religioso y éste se calmó. Altafulla, según el relato, le ofreció 20 dólares para que se marchara y lo empujó para que saliera. La actitud del sacerdote irritó a Manjarrez. Tomó un cuchillo y le propinó una puñalada en el cuello que le produjo una cortada superficial mientras le advertía que se quedara tranquilo; que no tenía intención de lastimarlo. Luego el sacerdote se le abalanzó y en el forcejeo Altafulla le arrebató el arma blanca y le hizo varias cortadas superficiales en uno de sus brazos, el pecho y la espalda. Manjarrez lo golpeó con fuerza en el rostro para quitarle el cuchillo.


Allí, según el propio acusado, perdió el control y apuñaló varias veces al cura. En un momento Manjarrez declaró que quedó encima de Altafulla tratando de someterlo y le preguntó: “¿qué se siente estar abajo?”. Altafulla contestó: “maldito negro”. Manjarrez acotó que continuó apuñalando al sacerdote hasta que se percató que había muerto.

Luego, según su versión, se lavó las manos para quitarse la sangre y salió por la parte de atrás del templo. Quemó las ropas, fue a la iglesia San Gerardo de Mayela y regresó a la iglesia de Guadalupe cuando ya se sabía del crimen. Al día siguiente asistió a sus clases de derecho en la Universidad de Panamá, hasta que fue detenido dos o tres días después. El arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, quien estuvo presente en primera fila en la audiencia junto a los familiares de Altafulla, manifestó que aunque Manjarrez no ha mostrado arrepentimiento por lo que hizo, la iglesia lo ha perdonado, mas espera que se haga justicia.


Rafael Rodríguez, abogado defensor, expresó que durante la audiencia no atacará a la Iglesia, pero sí hablará de los buenos y malos pastores. En tanto, Dimas Guevara, fiscal cuarto superior, afirmó que no tiene dudas de que el jurado pedirá la máxima sentencia, de 20 años. Guillermina McDonald, representante de los familiares de Altafulla, indicó que este no es un juicio contra la Iglesia ni contra el padre Altafulla, sino contra Manjarrez y que espera que la defensa del imputado entienda este aspecto.